EL PLACER DE DISFRUTAR DE DIOS
- La Iglesia del Cambio
- 20 mar
- 2 Min. de lectura
Escucha, oh Jehová, mis palabras; Considera mi gemir. Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, Porque a ti oraré. -Salmo 5:1-2
La Biblia está llena de versículos que hablan del júbilo que el pueblo de Dios encuentra en Él y esto a veces nos deja preguntándonos ¿Por qué nuestra experiencia no coincide con la de ellos? Si no nos estamos deleitando con el Señor de forma constante:ES POSIBLE QUE NO CONOZCAMOS A DIOS.Nadie puede relacionarse con el Padre Celestial de manera personal, sino es por medio de su Hijo Jesucristo. Cuando creemos en Cristo como Señor y Salvador, nos convertimos en hijos de Dios. Luego, por medio de su Palabra, aprendemos que Él no es un Padre que se apresura a castigarnos cuando quebrantamos sus leyes, sino que está pendiente de nosotros con amor, y que nos restaura cuando pecamos.Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna. (1Juan 5:20)ES POSIBLE QUE LE TENGAMOS MIEDO A DIOS.Cuando la Biblia dice que temamos al Señor, quiere decir que debemos honrar, reverenciar y obedecer como un niño a su padre. Pero si lo vemos como un Padre tirano, le tendremos miedo, y esta clase de temor nos impedirá experimentar gozo y libertad en nuestra relación con Él. He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen, Sobre los que esperan en su misericordia. (Salmo 33:18)Debemos recordar que nuestro Padre Celestial nos amó tanto que envió su Hijo para salvarnos y nos incluyó de forma segura en su familia.Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. (1 Juan 3:1)ALGUNAS VECES EL PROBLEMA ES EL PECADO.Cuando desobedecemos al Señor, nuestra comunión con Él “pero no nuestra relación con Él” se interrumpe. Pero si confesamos nuestros pecados Dios es fiel para perdonarnos y restaurar nuestra relación. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. (1 Juan 1:9)Cuando en verdad anhelamos al Señor, disfrutamos de su presencia, pues deseamos permanecer más tiempo con Él.
Espíritu Santo gracias por enseñarme que en tu ley está mi delicia, y en ella medito de día y de noche. En el nombre de Jesús. Amén.
El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, Y tu ley está en medio de mi corazón. -Salmo 40:8

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